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Para un Solsticio de Navidad

I

En El Saber Teológico traté la teología como un saber religioso, originado en y referido a un campo inherente a la experiencia humana: el eje angular, lo numinoso. Asimismo presté atención a la forma que asume un saber teológico crítico. Su carácter crítico se determina por su relación con el presente histórico y social en la medida en que reconoce en este último un teologúmenon. Es de esta forma como en el saber teológico crítico se lleva a cabo una semántica teológica histórica, ya no metafísica. Al final de este proceso, sin embargo, su núcleo de significación no queda fuera del eje angular, de lo numinoso. Cuando esto sí ocurre, el saber teológico deja de ser un saber religioso. Puede ser un saber crítico, incluso científico, pero ya no es religioso, mucho menos teológico, en la comprensión que sostengo en El Saber Teológico.

II

Lo anterior me lleva a comentar explícitamente algo que está implícito en El Saber Teológico: la circularidad entre dos momentos del saber teológico crítico. Un primer momento, analítico, causado y activado por el presente, y con un curso deconstructivo. Durante todo este proceso, el saber teológico necesariamente se desarrolla en lenguaje descriptivo.

Luego, un segundo momento, ahora sintético, de carácter reconstructivo, orientado a la resignificación de un rito, una práctica, una idea. Si bien en este momento inicialmente se trabaja con lenguaje descriptivo, no obstante paulatinamente se encamina hacia una reconstrucción posibilitada por un lenguaje metafórico (en la perspectiva de Ricoeur). Dejaría de ser un saber religioso si no siguiese este curso.

La tensión que se presenta ante un saber teológico crítico es otro aspecto importante. Y en buena medida parece estar determinada por el número de factores de apertura o de clausura que haya en la tradición religiosa dentro de la cual se despliega. Sin embargo, no es un punto al que quiero referirme en esta ocasión.

III

La fiesta de la Navidad, a la cual he destinado notas en ocasiones anteriores, se presta para ensayar lo que he comentado sobre el saber teológico crítico. El momento deconstructivo se expresa en distintos aspectos, pero menciono tres: la ya clásica crítica de la historicidad del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús, la crítica de la negación practicada por la cristiandad ante el valor presente en las tradiciones culturales que celebran el solsticio, y la crítica de la oposición entre espiritualidad y naturaleza.

La resignificación, por su parte, se hace posible al tomar en cuenta, entre otros factores, la riqueza de tradiciones en los pueblos originarios en torno al significado del solsticio. Lo cual nos permite plantearnos la posibilidad de ensayar la resignificación, de manera interreligiosa, celebrando las fiestas relativas a diciembre como el Solsticio de Navidad.

De las posibilidades que se abren en una ruta como la anterior, para ensayar una forma alternativa de celebración me he enfocado en la idea de tiempo y en los distintos campos inicialmente relacionados por el evento del solsticio y la navidad. La celebración que ensayo se mantiene en un entorno cristiano. De hecho, tomo como base el rito de la corona de Adviento. Pero la idea de tiempo aporta una apertura. Por ello relaciono el solsticio y la navidad con distintos tiempos: tiempos de la Madre Tierra, tiempos en tanto ciclos de la vida, tiempos personales, tiempos sociales, y Jesús de Nazaret en el tiempo.

Los textos bíblicos que seleccioné responden a esta idea. Sin embargo, para una celebración interreligiosa, sería necesario tomar en cuenta textos de otras tradiciones. Pero hasta el momento no he tenido la oportunidad de explorar otras escrituras sagradas.

De todos modos, dejo acá un enlace para compartir esta breve liturgia para el solsticio de navidad de este año.

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